El Partido Comunista Chino (PCCh) adquirió rápidamente poder financiero después de que China ingresara en la Organización Mundial del Comercio. Durante los últimos 20 años, el gobierno chino ha establecido vínculos comerciales con Hollywood y con más de 30 grandes medios de comunicación de todo el mundo para presentar una imagen más favorable de China. Cientos de universidades, incluido el College Board, delegaron la enseñanza del mandarín en el gobierno chino. Los consulados chinos manipulan activamente a ciudadanos estadounidenses de origen chino y a empresarios que podrían robar propiedad intelectual o influir en elecciones. Los legisladores estadounidenses no pueden limitarse a «condenar las violaciones de derechos humanos en China». Deben adoptar medidas contundentes para impedir que las empresas estadounidenses financien al PCCh. También necesitamos medidas serias para proteger la libertad académica y de prensa.